
Lo que estamos viviendo en estas últimas horas no es una noticia más… ¡Es el derrumbe definitivo de uno de los últimos símbolos de la vieja política corrupta!
Hoy, en una sesión histórica y vibrante en la Cámara de Diputados, se aprobó con 320 votos a favor el desafuero de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, el líder nacional del PRI.
El escudo de impunidad que lo protegía durante años quedó pulverizado.
Este es el golpe final, el jaque mate que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ejecutó con precisión quirúrgica. Ya no hay fuero, ya no hay protección, ya no hay escapatoria.
La Fiscalía Anticorrupción de Campeche lo acusa formalmente de malversar 83.5 millones de pesos durante su gestión como gobernador (2015-2019). Ese dinero estaba destinado a comprar patrullas, equipo de comunicación y tecnología de vigilancia para proteger a las familias campechanas… pero nunca llegó. En cambio, fue desviado a través de una red sofisticada de empresas fantasma y lavado de dinero.
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) descubrió algo aún más escandaloso: Alito declaró tener apenas unos pocos millones de pesos, pero su patrimonio real supera los 103 millones de pesos, con 23 propiedades de lujo a nombre de prestanombres.
Lo más impactante: dos exfuncionarios de alto nivel que trabajaron directamente con él rompieron el pacto de silencio y se convirtieron en testigos protegidos. Ellos entregaron el mapa completo de cómo se movía el dinero, quién firmaba los cheques y cómo se blanqueaba el capital.
Mientras la presidenta Sheinbaum consolida en Madrid un bloque progresista junto a Lula, Petro y Pedro Sánchez, aquí en México la justicia avanza sin piedad contra la corrupción.
El PRI, el partido que gobernó México por más de 70 años, hoy está más débil que nunca. Con su líder sin fuero y con su reputación destrozada, el partido tricolor se encuentra al borde del abismo.
La gente en las calles y en las redes ya grita: ¡Viva México! ¡Viva la justicia!
Esto no es solo el fin de un político. Es el fin de una era de impunidad.