
Ciudad de México – En una sesión que quedará grabada en la historia política de México, la Cámara de Diputados aprobó esta tarde, con mayoría calificada aplastante, el desafuero de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI.
A partir de este momento, el hombre que durante años se creyó intocable ya no tiene inmunidad constitucional. Es un ciudadano común ante la ley, expuesto a enfrentar las graves acusaciones de corrupción que pesan sobre él.
No fue una votación más. Fue un golpe demoledor, el punto final de una estrategia coordinada que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha ejecutado con precisión quirúrgica. La era de los intocables terminó hoy en San Lázaro.
Durante horas, legisladores de la coalición mayoritaria expusieron con detalle el voluminoso expediente que la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) construyeron contra Moreno. No hablaron de política. Hablaron de números: más de 83 millones de pesos presuntamente desviados de las arcas de Campeche durante su gestión como gobernador (2015-2019).
Cuentas bancarias, propiedades de lujo, empresas fantasma, triangulaciones y un estilo de vida que contrastaba brutalmente con la pobreza de uno de los estados más pobres del país. Los cargos son demoledores: peculado, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, abuso de poder y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
La votación no fue cerrada. Fue una avalancha. Y lo más revelador: varios diputados del propio PRI le dieron la espalda. Algunos votaron a favor del desafuero, otros se ausentaron. La fractura interna del partido fue evidente y definitiva.
Este desafuero no llegó solo. Forma parte de una “Operación Tenaza” que incluye:
Fuentes cercanas a la Fiscalía General de la República confirman que la orden de aprehensión ya está lista y podría ejecutarse en cualquier momento en las próximas horas.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum fue clara y mesurada: “La justicia no es venganza. Es un pilar de la transformación. Nadie está por encima de la ley”.
Dentro del PRI, el pánico es total. Figuras históricas del partido lo han calificado públicamente como “el sepulturero del PRI”. El partido que gobernó México durante 70 años se encuentra en plena implosión.
La oposición (PAN y PRD) emitió comunicados tibios pidiendo “debido proceso”, pero nadie se atreve a defender abiertamente a Moreno. Su imagen está demasiado manchada.
En redes sociales, la noticia es tendencia número uno en todo el país. La mayoría de los mexicanos celebra el hecho como un acto de justicia histórica. Los memes y comentarios reflejan el hartazgo ciudadano acumulado durante décadas.
Con el fuero eliminado, la Fiscalía tiene vía libre para actuar. Las próximas 48 horas serán decisivas: ¿Logrará la autoridad detener a Alejandro Moreno? ¿Interpondrá una batería de amparos desesperados? ¿O intentará huir del país?
Lo que nadie duda es que hoy se escribió un capítulo clave del nuevo México: el fin de la impunidad para los poderosos.
La era en la que ser político significaba tener un escudo eterno se acabó.